CONCEPTOS CLAVE ENTORNO A LA SUPLEMENTACIÓN

¿Son realmente necesarios los suplementos deportivos?
Incluir un programa de ejercicio y deporte en nuestros hábitos diarios
lleva implícita unas mayores demandas de energía y nutrientes, por ello, en muchos casos, y particularmente
asociados a un estricto control de peso corporal, la ingesta diaria en algunos casos podría cubrir las necesidades nutricionales, lo que puede conllevar déficits, retraso en la recuperación e incluso aparición de lesiones.


Por ello, se plantea la suplementación con suplementos nutricionales, aunque verdaderamente deberían denominarse complementos nutricionales y no suplementos ya que su función es propiamente la de complementar una alimentación individualizada para cada individuo, no tienen que ser el groso de la alimentación.


Su uso está extendido entre el 25%-70% de la población que realiza deporte y/o ejercicio físico de
manera recreacional, siendo los hombres jóvenes (20-35 años) los que más los consumen, seguidos de
mujeres de mediana edad (35-50 años) . En ambos grupos, aproximadamente, uno de cada dos ha declarado
consumirlos de manera habitual o esporádica. En el caso de los deportistas este número es incluso mayor,
llegando a alcanzar el 94%.


Sin lugar a duda, los suplementos de proteínas ocupan el primer lugar dada la mayor necesidad de este
macronutriente en quienes realizan ejercicio, particularmente de fuerza, pero también son frecuentes los
suplementos nutricionales orientados a la pérdida de peso.


Por otro lado, algunas ayudas ergogénicas (ej. creatina, cafeína, beta-alanina, etc.), que son substancias
dirigidas a mantener y/o aumentar el rendimiento deportivo, minimizando la fatiga sin poner en peligro la salud
ni violar el espíritu deportivo, sí han demostrado ser útiles en la búsqueda de objetivos específicos en diferentes
deportes y ejercicios.
Las ayudas ergogénicas pueden ayudar a preparar a una persona para hacer ejercicio, mejorar la eficiencia del
ejercicio, mejorar la recuperación del ejercicio o ayudar a prevenir lesiones durante el entrenamiento intenso.

Existe un consenso para sugerir que un suplemento nutricional es ergogénico si los estudios revisados por pares
demuestran que el suplemento mejora significativamente la fuerza, la hipertrofia muscular y/o el rendimiento
del ejercicio después de semanas a meses de ingestión (por ejemplo, promueve aumentos en la fuerza máxima,
la velocidad de carrera y / o el trabajo durante una tarea de ejercicio determinada); al igual que, por otro lado,
también existen suplementos que tienen un valor ergogénico agudo, al mejorar la capacidad de un atleta para
realizar una tarea de ejercicio o mejora la recuperación de un solo ejercicio.


Si existiera la necesidad real, al valorar la posibilidad de empezar a usar un suplemento deportivo, lo más
importante es tener en cuenta las tres categorías de evidencia científica de los resultados de ese
suplemento hacia la consecución de los objetivos que se pretenden:

Grupo 1. Evidencia fuerte y aparentemente segura. Sus efectos se consiguen incluso con su uso único,
sin ser acompañado por otros suplementos.
Grupo 2. Evidencia limitada o mixta para respaldar la eficacia. Algo probable que necesiten de otros
suplementos para potenciar su efecto.
Grupo 3. Poca o muy limitada evidencia para respaldar la eficacia y/o su seguridad. Bastante probable
que necesiten de otros suplementos para potenciar su efecto.

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